Escudos de la Tierra, Parte 2



La atmósfera refuerza la protección del planeta.

En la estratosfera (o estratósfera), una de las capas de la atmósfera, se concentra una variedad del oxígeno llamada ozono, que absorbe el 99% de las radiaciones ultravioleta del Sol.

La capa de ozono protege de esa radiación a toda forma de vida, desde el ser humano hasta el plancton. Constituye un eficaz escudo pues, aunque la cantidad de ozono estratosférico varía, se adapta proporcionalmente a la intensidad de las radiaciones ultravioleta.

Cabe señalar que, los escudos terrestres (el campo magnético y la atmósfera) no bloquean el paso de la radiación necesaria para la vida, o sea, la luz y el calor. La atmósfera, por ejemplo, distribuye el calor por toda la Tierra y evita que este escape de noche.






Escudos de la Tierra, Parte 1

El espacio está lleno de radiación letal y meteoroides que representan un peligro para la Tierra. Sin embargo, nuestro planeta azul está protegido por dos sorprendentes escudos: un potente campo magnético y una atmósfera hecha a la medida. Hablemos, primeramente, del campo magnético.



El campo magnético emerge desde el interior del planeta y se extiende hasta el espacio exterior, donde forma un escudo invisible denominado magnetosfera (o magnetósfera).

Tal escudo nos protege del impacto directo de los rayos cósmicos y de la radiación solar de alta energía, que provoca fenómenos como
  • el viento solar (una corriente de partículas cargadas de electricidad),
  • las erupciones solares (que en minutos liberan la energía equivalente a miles de millones de bombas de hidrógeno), y
  • las eyecciones de masa coronal (que disparan hacia el espacio miles de millones de toneladas de materia procedente de la corona solar).
Las erupciones solares y las eyecciones dan como resultado la aurora boreal, la cual es un destello de colores visibles en la atmósfera superior cerca de los polos magnéticos de la Tierra.